Cervecería Nacional, un lugar de desacuerdos

No es novedad que me guste tanto estudiar. Incluso, ya estoy en mi tercera “carrera”. Como consecuencia de esto, tengo muchos amigos jóvenes y nuevos con los cuales salir a celebrar que se terminó (¡por fin!) el primer año. Uno de ellos propone ir a la Cervecería Nacional, y como nos gusta la cerveza, sin dudarlo dijimos que sí.

El lugar, una pequeña casa antigua del Barrio Yungay, abre como a las 18:30 hrs los días de semana, así que nos juntamos como a esa hora para asegurar una mesa para varios, precaución necesaria debido al tamaño del local.

Cervecería Nacional
El calor aumenta la velocidad de las personas dentro del bar

Al llegar nos llevan a una mesa típica de bar cervecero, de esas de madera y bancas en algunas zonas. El local tiene ventanas hacia la calle totalmente abiertas, y como estamos en época de calor infernal, escogimos una al lado de una ventana, aunque no pudimos evitar el calor.

La carta consiste en un individual de papel café escrito por ambos lados, en uno de ellos muestra toda la oferta cervecera y en el otro las bondades de la cocina. Es importante destacar que NO ES UN INDIVIDUAL, ya que la mesera me lo pidió justo cuando yo ya había apoyado mi vaso de cerveza ahí y lo había manchado.

Cervecería Nacional
¿Individual o carta? Juzgue usted.

Para beber, en el local tienen alrededor de 10 tipos diferentes de cerveza, tanto para pinta (330 cc), como para shop y pitcher. Yo preferí la amargura de una IPA, y mis amigos pidieron un pitcher de una lager más fresquita, ambas muy ricas. El picoteo comenzó con una pichanga que mis amigos encontraron un poco decepcionante, pero para mí cumplía con todo lo que promete una pichanga (quesito, fiambre, pepinillos, cebollitas perla, aceitunas y además algunos trozos de tomate).

Cervecería Nacional
Cervezas muy unidas separadas por el destino

Ya más avanzada la tarde, que transcurría con conversaciones sobre lo pésimos que son nuestros profesores, los planes que teníamos en la vida y lamentar la ausencia de algunos personajes, nos dio hambre de nuevo, y pedimos la chorrillana de la casa, que en realidad se llama “tabla a lo carlanga (chorrillana)” y otro pitcher de la IPA con la que me aventuré en un principio.

Conversamos mucho más y empezamos a notar que el local se estaba llenando y que la chorrillana se estaba tardando demasiado; ansiosos preguntamos un par de veces – “se están haciendo las papas” – nos decían, hasta que finalmente llegó. Se componía de dos partes, una fuente con papas y agregados, y un plato con rebanadas de pan tostado y dos salsas. La chorrillana a mí me llamó gratamente la atención, tenía papitas rústicas (con piel y cortadas en cubitos) pero no estaban fritas, más bien horneadas, y doradas, dos huevos fritos encima, cebolla caramelizada y longanicillas. Las tostaditas estaban crujientes y aliñadas. Las salsas eran golf (clásico de kétchup y mayonesa) con un toque especial que no pude identificar, y la otra salsa más dulce mostaza-miel pero no estoy completamente segura; lo importante es que le venían muy bien a las tostadas y las papitas. Mis compañeros nuevamente no estuvieron conformes con lo novedoso de la chorrillana, extrañaron la fritura de las papas y la carne.

Cervecería Nacional
Chorrillana vizca

El consumo por persona bordeó los $9.000, y yo me fui con muchas ganas de regresar a probar los sanguchitos y pizzas que veía pasar a otras mesas, pero mis compañeros se fueron un poco decepcionados de la comida, más no de la cerveza.

Conclusión: atención buena, puede sufrir una larga espera por la comida, buen ambiente para conversar con amigos ya que la música está a un volumen adecuado (dijo la señora), y una buena carta de cervezas en botella, shop y pitcher. Le doy 5 jumbitos 😉

Cervecería Nacional Menu, Reviews, Photos, Location and Info - Zomato

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Localoteca